Vencedores vencidos

Lanús pecó en una tarde que pintaba ser soñada y terminó siendo una pesadilla. Sí, una vez más como ya pasó en partidos claves anteriores. La gente reclamó varias cuestiones, como la actitud o el planteo de Zubeldía. ¿Pero podía Luis poner algo mejor en cancha? Repasemos un poco el camino y las formas.

Hay golpes y golpes. En el fútbol, cuando uno gana, poco se cuestiona. Lo que importa es el triunfo, la alegría de la victoria hace olvidar las formas. Pero en cambio, cuando uno pierde, entra en escena el cómo. La actitud, el plan de juego, lo que intentaste o el famoso “dejar la vida” hasta la última pelota. Y eso, últimamente, condiciona el qué dirán, más allá de que el resultado ya está escrito. Y es el mismo, claro está. Sin ir más lejos, pudimos ver como ejemplos las eliminaciones de Boca y River de la Libertadores. Invirtiendo todo esto en Lanús y la dura derrota en Córdoba en la Final de la Sudamericana, mucho se dijo y mucho se pudo ver en cuanto al rendimiento. Pero palabras más, palabras menos, al equipo de Zubeldía no le salió nada.

Ni siquiera su idea inicial, de darle la pelota a Defensa y aspirar a tener algo de fortuna cuando alguna quede suelta en el área rival. ¿Y quién podría reclamar acaso a Zubeldía las “formas”? ¿Acaso no llegó a la Final de la misma manera? Con Vélez, quedo más que evidente que Lanús ligó por demás y que el Fortín falló varias veces a la hora de embocarle al arco del bueno de Morales, que incluso fue figura. De hecho, ¡hasta falló un penal! Algo parecido pasó con Independiente, sobre todo en La Fortaleza. O en Avellaneda. Y contra San Pablo.

La diferencia siempre estuvo en algo que Zubeldía remarcó hace poco ante la prensa: “Lanús es un equipo con gol”. Y eso, en esta Copa, fue clave. En cada serie, fue tan efectivo que es irreprochable el planteo ante Defensa. ¿O no se acuerdan la revancha ante San Pablo? Memoria entonces. Con el diario del domingo, es tan fácil criticar. Quizá, este diezmado Lanús, repleto de juveniles y poca jerarquía en cuanto a nombres pesados, no le daba para salir a jugarle de igual a igual contra los rivales recientemente mencionados. Ante Bolivar, sin ir más lejos, como local lo pasó por arriba. Pero en el resto, siempre le costó mucho poder agarrar la pelota y generar juego asociado.

El once inicial, fue lo mejor que hubo para poner en cancha. Se puede criticar a Alexis Pérez por su falla en un momento clave que tuvo como desenlace en el gol de Romero (2 a 0). Sin embargo, en la previa, era el único defensor central inamovible a lo largo del semestre. En el medio, ni Quignón ni Belmonte pudieron sostener su nivel, De La Vega y Vera no pesaron ni para atacar ni para dar una mano atrás, y arriba Orsini no inquietó como en partidos anteriores. Sand, es un caso aparte. Con 40 años, no paro de correr y pelear por cada balón. Pero claro, con eso no le alcanza al bueno de Pepe.

La pregunta es, ¿si no eran ellos, quiénes entonces? ¿Orozco es más que el Pepo? Belluschi no está para jugar de entrada. Y el resto, no hay recambio inicial para una Final. Es la realidad, cueste al que le cueste entenderlo. Por eso, más es el mérito de llegar a esta instancia y pasar series realmente complicadas. Párrafo aparte la ausencia de Lautaro Acosta, símbolo y bandera del club en las últimas décadas.

Después sí, están las formas. No hay excusas. Ante un Defensa inspirado desde el vamos, el gol de Frías derrumbó todo lo que podía llegar a ser. Porque ahí estuvo la clave, lo que no había pasado contra el Rojo o el Fortín. El Grana se desinfló por completo, entró en un ámbito de desconfianza propio y de saber que todo estaba ocurriendo de manera contraria a lo que deseaba. La cabeza, como en todos los aspectos de la vida, juega su partido también. Y lamentablemente, no es la primera vez que le pasa. Sin ir más lejos, la final de la Libertadores, o la semifinal de la Copa Argentina ante Central Córdoba del año pasado. A Lanús, la presión le supo jugar paradas bravas históricamente que hubiesen significado más estrellas en su camiseta.

Otro ejemplo: la famosa Suruga en Japón, en la cual perdió 2 a 1 frente al Kashiwa Reysol. Son situaciones en las que, por más que los jugadores corran y se tiren de cabeza a recuperar una pelota, si no se te cae una idea para ir a buscar el arco contrario, de poco sirve el esfuerzo. El rival también juega, y si lo hace mucho mejor que vos, no hay vuelta atrás.

Entre los aspectos positivos, queda un premio de dos millones de dólares (la mitad que el campeón) por el segundo puesto sudamericano, varios chicos con roce internacional y partidos en el lomo, lo cual era el objetivo primordial al inicio de temporada, y un buen porvenir pensando en lo que viene. Zubeldía y dirigentes tendrán sus charlas, sacarán conclusiones, y ahora sí pensarán en el armado de un plantel con refuerzos acordes a las necesidades reales de Lanús. Luis cumplió, bancó la parada, hizo magia con lo que tenía y ahora deberá ser recompensado.

Nicolas Gomez Cortes

Nicolas Gomez Cortes

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