“Quiero jugar, ganarme el puesto y pelearlo”

En la sexta entrega de la sección que te permite conocer a los jugadores surgidos de las divisiones inferiores, Fortaleza Granate te presenta a Matías Esquivel, el mediocampista de 21 años que ingresó en los dos triunfos de Lanús en la Copa de la Liga Profesional. 

El jugador nacido en la ciudad de Avellaneda, el 22 de marzo de 1999, dió sus primeros pasos en el Club Esperanza de su ciudad natal. Recuerda que a los 8 años Juan Carlos, coordinador de infantiles, le consultó si quería vestir la casaca Granate: “Yo era chiquito y no quería saber nada de jugar en cancha de once. Me tuvo que ir a buscar a mi casa, pero fuí la primera vez y me gustó”.

Esquivel puede jugar en distintas posiciones, entre las que más se destacan son de extremo, de interno por ambos lados y extremo por derecha a pierna cambiada. Aunque confiesa que se siente más cómodo como interno por derecha. Al igual que los entrevistados anteriores de Conociendote, también creció en el predio de Cabrero y Guidi. Esto hace que dentro de la cancha se entienda mejor con los compañeros de su categoría como lo son Facundo Pérez y Lautaro Morales, aunque admite: “Me entiendo con todos, porque hace dos años que venimos entrenando todos juntos y ya nos conocemos”.

Si bien el camino desde infantiles hasta la Primera División no es nada fácil, el Chino reconoce el acompañamiento de la institución para llegar al primer equipo: “Casi todos los técnicos me dejaron algo. A mí me dieron muchas oportunidades porque mi vida era complicada y me mandaba mis macanas (Sic)”.

Como todo adolescente que tiene sus rebeldías propias de la edad, asegura: “Soy otro Matías Esquivel que el de las inferiores. Yo era muy vago y muy caprichoso a la hora de hacer las cosas. Faltaba mucho a entrenar, no me gustaba viajar, no quería hacer gimnasio, no quería nada. En juveniles pasé a la sexta y de ahí salté a la Reserva, en donde me hablaron mucho”. 

Asimismo, recalcó la relevancia del apoyo familiar y de los profesionales que trabajan día a día en el club: “Mi mujer me ayudó mucho, sino iba a seguir siendo el mismo pibe de antes que hacía cualquier cosa. Gracias a los entrenadores del club y a la psicóloga con la que hable mucho, me ayudaron a acomodar los cables que tenía cruzados en la cabeza y gracias a ellos estoy ahora en primera”.

El 18 de diciembre del 2019 en el estadio de Lanús por la fecha 16 de la Superliga 2019/2020, hizo su debut con la camiseta N° 36. Esquivel ingresó por Marcelino Moreno a los 90 minutos frente a Racing.

– ¿Qué sensaciones tuviste ese día?

– Fue una sensación muy extraña, porque en ese momento había gente y al momento de entrar a la cancha parecía que la gente se venía para abajo. Me acuerdo que mis compañeros me decían que me llamaban del banco pero cuando iba corriendo, no era cierto y se reían de mí. Después, cuando me llamó Luis (Zubeldía) no lo podía creer, no sabía que hacer, estaba muy nervioso.

– ¿Cómo te recibió la gente?

– Recibí muchos mensajes de familiares y amigos. No uso mucho el Instagram, aunque lo abrí hace poquito, también recibí muchos mensajes felicitándome. Pero hay que ser humilde, con sacrificio y humildad se llega a todos lados.

“Cuando llegó la chance de irme a Tigre, lo hablé con mi representante, él con los dirigentes y me preguntaron a mí. No tenía pensado irme todavía del club. Hace 13 años que estoy y hace menos de dos años que empecé a jugar. El campeonato pasado no jugué mucho y no tenía pensado irme este año. Tengo la cabeza en Lanús, quiero jugar, ganarme el puesto y pelearlo”, aseguró el mediocampista tras haber estado en el radar del club del ascenso durante el último libro de pases.

Además, recalcó la importancia del Granate en su vida: “Es todo. Mi hermano de toda la vida, toda mi familia y yo somos hinchas de Lanús y a mi hijo también lo estoy haciendo hincha. Yo soy muy fanático, me encanta ir a la cancha y alentar a mis compañeros. Aunque no juegue yo voy, hay que estar siempre. Hincho siempre por el equipo y como lo  demuestro en la cancha, tenes que dejar todo por el color y el escudo que estás vistiendo”. 

– ¿Cómo crees que se adaptó el equipo ante las bajas tras la reanudación del fútbol?

– Estuvimos bien. Muchos chicos se acomodaron gracias a los más grandes que siempre nos apoyan, nos explican y nos tienen paciencia. Luis (Zubeldía) nos ayuda, pero los que tenemos que demostrar en la cancha si estamos a la altura o no, somos los jugadores. Creo que nos acomodamos bien, yo también soy uno de los chicos que me estoy acomodando.

– ¿Cómo es la adaptación a la Primera?

– Con el tiempo y los partidos vas tomando experiencia. Vas entendiendo el modo del juego, vas agarrando el ritmo de los partidos y te vas acomodando al equipo. Si sos titular o si te toca salir, tenes que demostrar que estás al ritmo del equipo. Pero eso con los partidos y campeonatos.

Matías reconoce que el apoyo de la familia es fundamental a la hora de entrar a la cancha: “Mi familia está formada por mi mamá, mi papá y somos cinco hermanos. Están todo el día atentos a mi, me apoyan en todo. Yo los voy a ver cada vez que puedo y cuando tengo la chance de llevarlos a la cancha, los traigo porque es lindo tener a tu familia cerca, te da más motivación”.

En ese sentido, evocó que el mismo día que lo subieron a la Primera fue el nacimiento de su hijo y agregó: “Con la paternidad me llevo bien. A mi hijo lo amo mucho y lo que hago día a día es todo para él y para mi vieja porque se merecen todo. Mi vieja porque me trajo la vida, me dió todo desde que nací hasta ahora y yo se lo quiero devolver y mi hijo porque desde que nació me cambió la vida”.

Para cerrar, respondió algunas preguntas del ping-pong para que lo conozcamos mejor:

– ¿Un referente?

– El Laucha (Acosta).

– ¿El mejor en tu puesto hoy?

– Lucas Vera.

– ¿Tenés un ídolo?

– Nacho Fernández.

– ¿El rival más difícil para enfrentar en las inferiores?

– Boca Juniors.

– ¿Un equipo al que siempre le querés ganar?

– Banfield.

– ¿El gol que más gritaste de tu carrera?

– Contra Boca, para la sexta en un 1-1.

– ¿Tenés un sueño?

– Ganarme la titularidad en Lanús y el día de mañana si me toca irme, como cualquier otro jugador, jugar en Europa.

– ¿Un club en el que te gustaría jugar?

– Manchester City, Real Madrid, Barcelona.

– ¿Jugar con público o sin público?

– Con público, mil veces. De local sabés que tenés a tu gente que te alienta, que va para adelante. Encima la hinchada de Lanús te quiere mucho y te hace sentir que sos local.

– ¿Qué haces en tus tiempos libres?

– Paso tiempo con mi hijo, mi mujer y su familia y juego a la PlayStation.

– ¿Película favorita?

– Tom y Jerry.

– ¿Qué música escuchás?

– Reggaeton.

– ¿Comida favorita?

– Milanesa con huevo frito.

– ¿A quién admirás?

– A Quinteros.

– ¿Cómo te fue en el colegio? ¿Terminaste?

– No lo terminé. Iba al Piedra Buena, pero dejé en séptimo y me dediqué al fútbol.

– ¿Una anécdota?

– Habíamos ido a Chacabuco para hacer la pretemporada. Un día, estábamos baldeando la casa y escuchando música con Matías Pérez, Facundo Pérez, Lautaro Morales y Matías Donato. La casa tenía un ventanal y nosotros tirábamos agua desde el ventanal a la puerta. Nos empezamos a tirar hasta que empujamos el ventanal, lo rompimos y se cayó encima de un compañero. De los veinte que estábamos en el comedor tirándonos, no quedó ni uno. Nos escondimos dentro de la pieza y ninguno quería salir. Al día de hoy nos acordamos y morimos de risa con Paloma.

– ¿Algo que tenga que saber el hincha de Lanús de vos?

– Que voy a defender estos colores hasta que me tenga que ir y que siempre voy a ir para adelante con estos colores, hasta el último día.

 

Por: María Vázquez

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