Por cabeza dura

Lanús arrancó ganando con un golazo de José Sand tras una jugada colectiva para guardar en un cuadrito, pero volvió a cometer una serie de errores que lo dejaron otra vez con las manos vacías. Fue derrota 3-1 ante Newell’s, por los tantos de Cristaldo y Cacciabue (2). Expulsado Toto Belmonte. ¡Ay, Granate!

La noche pintaba para otra cosa. Había viento a favor, la fecha lo ameritaba. Era una gran oportunidad para dar el salto, sumar de a tres y mirar la tabla de otra manera sabiendo que la Sudamericana está ahí nomás, a la vuelta de la esquina. Sin embargo, este Lanús por más que sostenga una buena campaña y siga segundo, otra vez pecó por cabeza dura.

En varios sentidos, claro. Porque jugaba contra el último de la zona, que nunca había ganado en lo que va de esta Copa de la Liga Profesional. Porque con mucha paciencia, logró ponerse en ventaja y con un golazo para ver varias veces. Porque otra vez se complicó la vida solito, con otro gol que le marcan de pelota parada. Y porque otra vez se queda con uno menos y queda expuesto no sòlo a perder, sino de qué manera.

El primer tiempo fue de menor a mayor para el Granate. Y cuando llegó al pico más alto, se derrumbó cayendo al vacío, tocando fondo ya que nunca pudo levantarse. Porque Newell’s estuvo 40 minutos sin dar indicio alguno de peligro contra Morales. Pero cuando apenas apretó el acelerador, lo dañó, algo que a esta altura no es casualidad. Y de una manera ya conocida, lamentablemente para Zubeldía y compañía. Sí, por medio de una pelota parada. Centro cerrado, todo el mundo a buscar la pelota (o molestar al menos), desvío en el primer palo y gol de Cristaldo para el 1 a 1.

El Grana se había tomado su tiempo, pero había conseguido la apertura del marcador a los 20 minutos. Jugadón de área a área, con pases cortos, cambio de velocidad, pase mágico de Esquivel para el desborde de Orozco y el gol de Sand, que se dio el lujo de cortar la racha y volver a gritar su tanto y no desde los doce pasos.

Sin embargo, toda la tranquilidad que había conseguido este irregular Lanús con la ventaja, otra vez lo echó por la borda. Como ante Patronato, por la Copa Argentina. Con mucha facilidad, le vuelven a marcar. Salvo por Newell’s y Sarmiento, por algo es uno de los equipos más goleados del campeonato con 14 gritos en contra.

Y en el segundo tiempo, de entrada, se veían venir tiempos difíciles. Newell’s se adelantó varios metros, se animó y complicó. Lanús buscaba espacios a espaldas de los laterales, y de no ser por una mala resolución de Orozco, quizá otro era el cantar. Pero la Lepra insistió, y minutos más tarde alcanzó el segundo grito de la noche. A los 15, Jerónimo Cacciabue apareció en soledad por el segundo palo para en dos tiempos, terminar derrotando a Morales para el 2 a 1. Sí, cuando lo atacan al Grana, los resultados son terriblemente preocupantes.

En los últimos cuatro partidos, le habían metidos por duplicado en cada oportunidad. Sumados los tres de esta noche, son once en apenas cinco juegos. Sí, tres porque doce minutos más tarde, otra vez apareció solo Cacciabue por atrás de todos, y liquidó el asunto: 3 a 1.

Igualmente, la historia ya se había sentenciado minutos antes del tercer puñal Leproso. A los 20, Diego Abal miró para otro lado en una jugada que pudo cambiar el trayecto del juego. De un cruce/discusión entre Belmonte y Cristaldo, el de Lanús se llevó la peor parte ya que el delantero le otorgó un claro cabezazo en su nariz. Era roja, inobjetable. Sin embargo, Abal no estuvo a la altura y sacó una amarilla por lado, beneficiando claramente a la visita. Para colmo, un minuto después, ambos jugadores se volvieron a cruzar en la mitad de cancha y el Toto le cometió una falta que el árbitro juzgó con una segunda amonestación y posterior expulsión para el hombre del Grana. En fin, en estos detalles también se pierden los partidos.

Nicolas Gomez Cortes

Nicolas Gomez Cortes

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