“Nos ocupamos más de la parte emocional que la deportiva”

En una charla distendida con Lanús 2000, Sebastián Salomón contó cómo fue la planificación en fútbol juvenil e infantil durante la pandemia y de qué manera se reinventaron para estar cerca de los chicos. Repasá la entrevista al DT de Séptima División y coordinador de las infantiles, acá.


Voz autorizada para hablar de la formación de juveniles
, si las hay. Sebastián Salomón, campeón como futbolista con Lanús del Torneo Apertura 2007, se consagró como entrenador en Novena División. Actualmente conduce las riendas de la Séptima con prácticas vía Zoom. Además, es coordinador general del fútbol infantil y uno de los grandes conocedores de todos los chicos que juegan en el Grana.

En una charla distendido con Lanús 2000, el Turco contó cómo atravesaron los meses de cuarentena con entrenamientos a distancia, las dificultades con los chicos que viven en otras provincias, las conversaciones con Pedro de la Vega, la evolución de Lautaro Morales y las obras que realiza el club día a día para sostener un proceso exitoso y no conformarse. Reviví con este resumen de Fortaleza Granate los mejores momentos de la entrevista:


-¿Cómo se las arreglaron con el fútbol juvenil e infantil en este año tan particular?

-Primero, estoy contento por el presente de la institución, por los buenos resultados que se vienen obteniendo a nivel trabajo deportivo. De sacar categorías campeonas y porque cada vez se suma más gente del riñón del club, como es el caso de Maxi Velázquez. Creo que es una de las figuras más importantes de estos últimos años de Lanús. Este año ha sido la verdad que difícil, raro sobre todo. Creíamos que nos íbamos a encontrar con una pandemia que iba a durar muy poco. De hecho, cuando se decreta la cuarentena nos queríamos ocupar de que ese mes, mes y medio de parate, los chicos estén activos para que cuando se reinicie la actividad, no notar el cansancio. Si bien los chicos en ese sentido no lo notan tanto. Nos tomó de sorpresa y nosotros los técnicos y profes nos tuvimos que adaptar a otra forma de trabajar distinta. Para muchos de nosotros, desconocida. Pero como todo en la vida, hay que reinventarse continuamente.


-¿Estaban al tanto de cómo se organizaban con respecto a las juveniles en Europa, para saber que nos tocaba después a nosotros?

-Al principio lo habíamos tomado como que era algo que pasaba en el otro continente y estábamos lejos de todo eso. La verdad es que nos tomó por sorpresa, de hecho los entrenamientos se cortan de un momento para otro.

-¿En esos momentos llegaron a competir?

-No, fuimos a la cancha de River en juveniles, pero sabiendo que ellos no se iban a presentar. Era todo medio informal, no sabíamos bien qué iba a suceder. A partir de ese fin de semana, se inició la cuarentena y no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Nos fuimos reinventando día a día, estamos a la fecha que estamos y continuamos tratando de estar cerca de los chicos.


-¿Qué fueron haciendo? ¿Algunos chicos están acá y otros en sus provincias?

-Primero que nosotros tenemos muchos chicos en pensión, lo cual nos llevó a tomar la decisión de que obviamente iban a estar mejor en sus casas. Así que tuvimos que liberar chicos de pensión. Soy técnico de Séptima y coordinador de fútbol infantil, que también tiene chicos en pensión. Llegamos a la conclusión de que los entrenamientos iban a llevarse a cabo por la modalidad Zoom. En fútbol juvenil teníamos charlas, entrenamientos físicos, muchas charlas de técnico-táctica. Justo coincidió que en un momento se reanudó la Champions League y nos pusimos a analizar lo que sucedía en los partidos. Estábamos un poco conectados con eso. Entendemos también que a parte de nuestra tarea, ellos tenían la obligación del colegio. Entonces se sumaban muchos Zoom y llega un momento donde el cansancio mental juega un papel importante. Fue ahí que en el caso de lo que es fútbol infantil, hablamos con Nadia Barbagallo (psicóloga de Reserva y fútbol infantil) y Pichi Escudero que es el coordinador de profes y decidimos no ocuparnos tanto de la parte deportiva o de la parte física, sino de lo emocional. De tratar de darle un poco más de contención a aquellos chicos que tal vez la estaban pasando realmente mal.

-¿Tuvieron muchos casos así?

-La verdad que sí, de hecho hicimos una estadística muy simple que era la de hablar con los chicos antes de los entrenamientos y preguntarles cómo se sentían. Nos iban dando una devolución, llevamos una lista de cómo era lo que estaban viviendo. Encontramos que después de cada reunión y cada entrenamiento, expresaban esa alegría de volver a estar conectados con sus profes, técnicos y amigos. A partir de ahí entendimos que había que hacer más entrenamientos y conectarnos desde otro lado, para ver cuál era la situación de cada uno y de qué manera nosotros los podíamos ayudar.


-¿Encontraron diferencias entre los chicos que estaban en el interior con los que viven acá?

-Al principio no, hasta que en las provincias se empezó a levantar un poco más y nos dimos cuenta que ya había chicos que no se conectaban al Zoom. Entonces hacíamos un llamado por privado para saber del motivo del por qué no se conectaban, si era por un tema de necesidad. La realidad era que se había levantado la cuarentena mucho antes y tenían una canchita cerca, entonces se iban a entrenar y se daba la casualidad que cuando hacíamos Zoom, los chicos estaban entrenando. Hacíamos un informe particular y en mi caso tomaba la decisión de dejarlos en libertad de poder hacerlo siempre y cuando los padres le dieran el permiso. Ya corre bajo la responsabilidad de los padres.

-¿Ese entrenamiento estaba regido por ustedes?

-Sí, lo subimos a un grupo de Whats App que tenemos y damos las tareas que se hicieron en el Zoom para que el chico lo pueda tomar, acercárselo a un profe y ver si podían aplicar ese entrenamiento o no. Mi idea como papá o entrenador era que estén bien ellos a nivel anímico y no tanto del lado deportivo.


-Organizaron charlas por Zoom con ex jugadores de Lanús y reuniones con chicos de juveniles. ¿Te tocó a vos?

-Sí, lo hicimos y la verdad que estoy agradecido a los muchachos del plantel de Primera, a los ex jugadores que han pasado por la institución. Siempre han tenido la mejor predisposición para con el club y sobre todo para los chicos más chiquitos. Con los juveniles por ahí es mucho más fácil interactuar y esperar ese ida y vuelta de preguntas que por ahí no cuesta, pero con los chicos es mucho más difícil. Sería injusto nombrar sólo a uno porque fueron muchísimos los que se prestaron quizás hasta después de hora. Nosotros tenemos muchos chicos del interior y a muchos de ellos les quedaba más cómodo un horario de tarde y los muchachos de Primera no tuvieron problemas y más de uno que hoy no está en el club, también se prestó a esa reuniones sabiendo que le estaban dando un mensaje más que positivo a ese chiquito.


-¿Cómo se considera y analiza este año? ¿Se puede sacar algo positivo?

-Lo más fácil creo que sería pensar de forma negativa y decir que fue un año perdido. Quizás desde el lado deportivo, puede ser así para aquellas categorías como la Cuarta División, la 2004, que son los que tienen el doble fichaje y por ahí no tuvieron la posibilidad de competir, que lo tomara un año nuevo, otro DT y arrancar con posibilidades desde un inicio. Desde ese lado, puede algún chico hacer algún que otro reproche. A nosotros los adultos, creo que nos deja un montón de enseñanzas, para este año tenía un montón de planes. En enero comenzamos a entrenar con los chicos hasta principios de marzo y luego paramos. Lo hablaba con el Kily Peralta que desde el lado deportivo teníamos un montón de cosas buenas que les estábamos encontrando a la categoría. Ya nos estábamos entendiendo y ellos interpretaban lo que uno quería y finalizamos con los amistosos previo a iniciarse los torneos, justo ahí se corta todo. Nos queda ese gustito amargo. Después creo que nos enseñó esta pandemia a estar más atentos a reinventarnos, a aprender que hay otras cosas para hacer y desde ese lado hay muchas cosas para aprender.

¿Hay espacio para conceptos tácticos en las charlas o en Séptima todavía no lo hicieron?

-Sí, los chicos vienen con un bagaje de información importantísima desde fútbol infantil. Si bien trabajamos lo táctico muy posicional, muy por arriba, muy fácil. Ya en Séptima División, que estás a un paso de Sexta, después Quinta, Reserva y Primera, los chicos empiezan a manejar uno o dos sistemas tácticos. Movimientos de marcas, rotaciones y es impresionante lo curioso que son ellos a la hora de querer aprender y como muchos te preguntan y otros tantos que no tienen la obligación. A los que realmente les interesa, se acercan y continuamente surgen las preguntas y la verdad es que se forman lindas charlas.


-¿Ahí te das cuenta del que está un pasito adelante del resto?

Sí, de hecho tuve la suerte de molestar muchas veces a Pedro de la Vega. Me cuesta mucho dormir y a veces nos quedamos en medio de la pandemia hablando por teléfono y a veces charlamos de táctica, de partidos viejos que habíamos jugado con la categoría, de dónde le gustaba jugar a él. Todo eso te da la posibilidad de conocer al jugador también, seguir conociéndolo y saber lo que le interesa, dónde se siente más cómodo. Con los chicos 2004 también terminábamos los Zoom y hoy tenés la posibilidad a través de un teléfono, de una aplicación de poder mostrar o cortar un video y mandárselos, marcándoles la información o enseñanza que les querés decir. Así es más fácil que te entienda. Y tenés tiempo, que es algo que por ahí durante el año normal no lo tenés. Tiempo me refiero a que sea mano a mano y hablarlo personalmente.

-Subieron muchos chicos a Primera, tal vez te tocó dirigir a muchos en su momento, como por ejemplo a Lautaro Morales.

-Lauti estaba con el Chino Barragán en lo que era el proyecto Victoriano Arenas. Tengo la satisfacción de convivir con muy buena gente que hace que no se escondan los jugadores. La competencia lo hizo mejor jugador y cuando lo subimos, tenía todo para trabajar y mejorarlo. Con el correr del tiempo, si maneja el tema del carácter y gana en personalidad, vamos a tener un arquero como lo fueron Marchesín y Andrada, de esas características.

-Hablaste de la gestión del Chino Barragán y su gestión de pasarte buenos informes.

-La gente labura para el club, se pone la camiseta. Es cierto que una institución tiene que invertir en infraestructura y materiales, pero no puede dejar nunca de invertir en el capital humano. Sé que acá el club lo ha hecho y creo que en ese sentido le sacamos ventajas a un montón de clubes que hoy quizás con la billetera te pueden sacar diferencias, pero acá no pasa. Lo vas a conseguir con la gente que da la cara, en los viajes al interior o en alguna competencia. Si te acercás y tenés la posibilidad de venir a ver los entrenamientos y ver cómo trabajan, los muchachos en futbol infantil entran a las 14:30 y son las 19-20 y están todavía. Hay muchos que trabajan a la mañana y tal vez la gente del interior no lo entiende. El ayudante de campo de la Reserva que es Gastón Martinez, Carucha, a la tarde tiene una categoría, es decir que está arriba pero también abajo. A nosotros nos significa que él va viendo todo el crecimiento de los chicos, entonces puede comparar. Cuando vos no tenés ese ojo de fútbol infantil, solamente estás viendo Reserva y te perdés todo lo que viene y por ahí cometemos el error de buscar a Salomón que viene de Río Negro, por ejemplo. Venimos con todo un proceso de jugadores, educándolos, que no se debe cortar.


-Cuando se llevan a los chicos por patria potestad, ¿ahí juega el sentido de pertenencia que les dan ustedes permanentemente?

-Yo creo que sí. Mi papá siempre me decía que cuando vos das tu palabra, hay que cumplirla. Yo estoy agradecido porque acá Lanús cumplió su palabra de que cuando dejara de jugar, iba a tener las puertas abiertas y cumplió. Quizás estaré enojado con otras cosas, pero nobleza obliga. Como papá de dos hijos, tengo que tratar de enseñarles y transmitir eso, cuando uno da la palabra y una institución como en este caso Lanús que me dio tanto tiempo. Tenés que saber entender cómo son las reglas de juego y ser agradecido.

-¿Qué sienten cuando ven a los chicos que dirigieron en Primera?

-Una satisfacción enorme. Nuestra ganancia es ver jugadores como está sucediendo en Primera División y que se han formado en todos estos años en fútbol infantil y juvenil. Ver que lo que se les enseñó, lo van entendiendo y son capaces de tirarlo dentro de un campo de juego, en este caso por los tres puntos.

-¿Qué tienen pensado o programado a futuro en el fútbol juvenil?

-Estoy pidiendo a Dios poder volver porque es muy difícil estar en casa todo el dia encerrado. Extraño mucho el club, pero estamos a la espera de que nos den la posibilidad de volver. Creo que fue un año totalmente perdido con el tema de los chicos. Volveremos a trabajar los empleados pero no tengo idea cómo va a continuar esto.

 

LA NOTA COMPLETA DE LANÚS 2000 A SEBASTIÁN SALOMÓN

 

Por Pablo Emilio Stepper Pugliese

 

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