No los dejen solos

Los pibes de Lanús pusieron la cara en Porto Alegre y no pudieron con la lógica. El Granate cayó 3 a 1 ante Gremio y quedó con un pie y medio afuera de la Sudamericana. A pesar del esfuerzo del equipo improvisado que puso Zubeldía ante uno de los grandes protagonistas del continente, los locales no tuvieron mayores problemas para quedarse con la victoria. Matheus Henrique y Ferreira, dos veces, marcaron para los brasileños. Guillermo Burdisso había empatado transitoriamente.

Gremio ganaba 3 a 1. Quedaban menos de 30 segundos y Pedro de la Vega metió un pique de 50 metros para presionar al arquero Brenno. Ese fue un verdadero resumen de lo poco que seguramente rescatará Luis Zubeldía, su cuerpo técnico y todo el mundo de Lanús, pensando en un semestre que se termina con un mal sabor de boca.

El Granate, con los pibes como bandera, cayó de pie en Porto Alegre ante uno de los principales candidatos a ganar la Sudamericana. Fue 3 a 1 en contra, y una lenta despedida de la competencia que se avecina, la cual se veía venir quizá desde antes de arrancar. Gremio fue más, dominó de principio a fin el partido, y a pesar de a haber sido favorecido en dos goles por posición adelantada, fue justo vencedor.

No hay premio al esfuerzo, pero sí se valora. Jugar ante un rival de esta categoría, de visitante, y con un doble cinco improvisado por motivos ya conocidos, tiene sus consecuencias. Lanús dio ventajas, más allá del equipo que tuvo enfrente, claro está, y no estuvo a la altura en varios aspectos.


Desorden para atacar y también para defender. Sabiendo que tenía que ganar para soñar con clasificarse a los octavos de final, nunca pudo poner en jaque a Gremio ni por asomo. Solo buenas intenciones y amor propio por querer, más que poder. Así se puso en desventaja, con un cabezazo con total libertad de Matheus Henrique a los ¡3 minutos de juego!

Logró empatarlo, por el buen testazo de Burdisso a los 6, y otra vez volvió a estar abajo en el marcador por una jugada calcada, pero con Ferreira como protagonista para el 2 a 1. Todo en 22 minutos. Si a ese desequilibrio notable, con Acosta y De la Vega jugando por momentos de laterales bis, y sin un organizador de juego, haber estado a punto de empatarlo hubiese sido épico. Pero ni eso. José Sand quedó mano a mano y de zurda la tiró por arriba del travesaño.


En el segundo tiempo, el buen manejo constante de Gremio a la hora de hacer correr la pelota fue desgastando poco a poco a Lanús, que siguió de pie, peleando cada pelota como si fuera la última. Cechi y Aude tuvieron que pagar los platos rotos de los ausentes y fueron los que más sufrieron el toqueteo de los brasileños, que con un poco de confianza son letales. Salvo una de las tantas corridas de De La Vega, el mejor del equipo, que definió mordido y desviado, el Grana no contó con situaciones.

El objetivo de recuperar la pelota y buscar con pelotazos largos a Orsini para que con su potencia cree peligro en el área rival, se fue desvaneciendo lentamente por incapacidad propia y también por mérito de los locales, que no dudaron en pegar de más cuando intuían que Lanús podía complicarlos. Pero la historia ya estaba sentenciada. Más aun cuando a los 33, Diego Souza (en claro offside) dejaba solito a Ferreira para que éste anote el 3 a 1 y termine con las leves esperanzas granates.


Está a la vista que éste no es el camino. Los errores reiterados en Lanús hicieron que un equipo sin refuerzos -por segunda temporada consecutiva- se quede a mitad de camino en las tres competencias que disputó. Los pibes, una vez más como desde hace rato ya, tuvieron que poner la cara. Pero no los dejen solos. Que su notable capacidad, y sobre todo la actitud que demuestran, no tapen el bosque. Si el Grana quiere realmente competir y ser protagonista, deberá cambiar de raíz un problema que se agranda semana tras semana. Que de los errores, esta vez sí se aprenda.

Nicolas Gomez Cortes

Nicolas Gomez Cortes

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