Manfrín, autor del primer gol de Lanús en la era profesional

Por: Marcelo Calvente

 

Integrante de una camada de futbolistas que llegaron de Rosario, entre ellos Enrique Chimento, los hermanos Saruppo, los hermanos Salvia y Pedro Raggi, que pronto conformarían el mejor elenco de Lanús en la era amateur, popularmente conocido como “el equipo de los rosarinos”, que en 1927 clasificó tercero del torneo de Primera División, detrás de San Lorenzo y Boca, un campeonato largo que contó con 34 participantes. La campaña fue inolvidable: 22 victorias, seis empates y cinco derrotas en 33 fechas, la mejor desde la fundación del club hasta la aparición de los Globetrotters, ocurrida en la primera mitad de los años 50. Muchos de esos futbolistas pronto se identificaron con al pueblo de Lanús, varios dejaron descendencia y sus apellidos aún andan por sus calles. Ninguno se mantuvo por el resto de su vida tan cerca del club Lanús como Manfrín, habitué permanente del campo deportivo.

Luego de su retiro como jugador, el half derecho de cara de gringo y sonrisa bonachona siguió ligado a la entidad trabajando en diferentes áreas. Y cuando llegó el tiempo de la tercera edad, el Colorado se transformó en un vitalicio más, siempre pegado al alambrado viendo jugar las inferiores del club, a bordo de su vieja bicicleta, o apurando un mus y un vermut en el buffet del codo de Italia Chica, definitivamente convertido en un vecino célebre del barrio de Lanús Este.

Aquel ya veterano futbolista que el 31 de mayo de 1931 convirtió el primer gol de Lanús en el profesionalismo, marcado en la fecha inicial en Arias y Acha ante Gimnasia y Esgrima La Plata, Federico Alejandro Manfrín, que el 10 de agosto de 1973, a los 68 años, se fue de este mundo a vivir para siempre en las páginas más destacadas de la historia de la entidad Granate.