ARRIETA, EL MÁXIMO GOLEADOR DE LA HISTORIA

Por: Marcelo Calvente

 

Luis Arrieta tenía 25 años y no despertaba demasiadas expectativas. Llegó a préstamo con opción de compra, y resultó una grata sorpresa: en su torneo debut convirtió 31 goles en 32 partidos y se transformó de inmediato enel máximo ídolo del público granate. Durante los seis años que  permaneció en el club fue además un vecino de Lanús muy querido y respetado,que al emigrar dejó la impresionante marca de 120 goles en 136 partidos jugados, números de artillero de equipo grande.

Nacido en Concordia en 1914 en una familia numerosa, integraba junto a cuatro de sus hermanos la curiosa delantera del club Libertad de esa ciudad llamada “Los Arrieta”. Llegó a Lanús en 1939, bastante después de uno de sus hermanos mayores, Juan, que alcanzó a jugar cinco partidos en el Grana en 1935.

Hombre afable, campechano, y dueño de una figura curiosa: alto, de cintura ancha, piernas largas y pies muy abiertos, Luis Arrieta fue principal protagonista de goleadas memorables de un equipo que atacaba mejor que lo que defendía, y fue convocado para jugar nueve partidos en la Selección Argentina. Durante todos esos años fue pretendido una y otra vez por varios clubes grandes, pero los distinguidos y prestigiosos dirigentes granates de entonces: Juan Raseto, Federico Gaebeler; el talentoso arquitecto Carlos Pointis; Alejandro Lanusse, Antonio Rotili, Enrique Ballaratti, muchos nombres de peso,  fueron un duro obstáculo para las lógicas aspiraciones de Arrieta de progresar. Recién sería transferido en 1944, cuando ya tenía treinta años, y su destino no fue un club grande: firmó para Ferro, jugó un campeonato y se retiró del fútbol. Un año después volvió a Lanús como entrenador de la reserva. Su corazón ya era granate para siempre.

Le decían “Patas Blancas”. Fue socio de la entidad y también miembro de la subcomisión de fútbol, nunca dejó de ir a la cancha como un hincha más. Falleció el 9 de julio de 1972. Su huella estará por siempre en las páginas más gloriosas de la apasionante historia del club Lanús con una infrecuente marca: en dos oportunidades metió cinco goles en un partido: en un 9 a 1 a Ferro en el 39, y un inolvidable 8 a 3 al gran equipo de Estudiantes de La Plata en 1940, ambos en Arias y Acha. Fue, junto a León Strembel, Atilio Ducca, Mario Filippo y el Flaco Rodríguez como figuras destacadas, el dueño de los goles de Lanús de la primera mitad de los años 40.