Por Marcelo Calvente

Nacido en Avellaneda en el 11 de julio de 1930, el joven Juan Héctor Guidi se asentó como titular en 1950, durante el primer paso del club por la principal categoría del ascenso. Era el comienzo de una década que sería fructífera para el Granate. En 1951 el equipo fue la gran revelación y finalizó puntero la primera rueda del campeonato. La venta de Florio, queen una sola rueda marcó 21 tantos, le quitó poder de gol, finalizando en el 5º lugar, la mejor ubicación del Grana desde la creación del profesionalismo hasta ahí. En 1952 Lanús finaliza séptimo; en 1953, décimo, y en 1954 y 1955 repite el quinto lugar.

Para 1956, Guidi ya era capitán y figura indiscutida de Lanús e integraba, junto a José Nazionale y Nicolás 

Daponte, la más famosa línea media del fútbol argentino de todos los tiempos. El Granate, aquella temporada, sorprendió a todos y luchó hasta el final el título con River. Arrancó con resonantes triunfos ante Argentinos (4-0), Gimnasia de La Plata (5-3), San Lorenzo (4-0) y Huracán (4-2), y venció, ya en la segunda rueda, 2-0 a Boca en La Bombonera. Las lesiones  de Prato y Benito Cejas le quitaron poderío, pero con Álvarez Vega; Ramos Delgado y Beltrán; Daponte, Guidi y Nazionale; Carranza, Lugo, elTanque Rojas, Reynoso y Moyano, Lanús obtuvo el primer subcampeonato de su historia, en un tiempo donde los clubes chicos no figuraban. Héctor Guidi permaneció en el club hasta 1961.

A diferencia de Los Globetrotters, que se fueron armando en cinco años, el equipo de Los Albañiles surgió casi por casualidad a principios del 64, cuando se encontraron Iglesias y Acosta, que venían de las inferiores; Parenti, formado en Arsenal de Llavallol, llegaba luego de un paso por la tercera de River; Manolo Silva, de Chacarita y De Mario, libre de Estudiantes de La Plata, los tres últimos sin lugar en sus respectivos clubes. El capitán indiscutido era el Nene Guidi, que había retornado en 1963 de su frustrado y breve paso por Independiente. Había disputado 37 partidos en la Selección Nacional, ningún jugador

que realizó el 95% de su carrera en un equipo chico logró esa cantidad de presencias internacionales. El Nene tenía un ángel sin igual, era humilde, tenía una sonrisa franca, una mirada sincera y una estampa inconfundible. Fue la máxima figura del club de los tiempos viejos.

Como todos los nacidos para ser recordados, Juan Héctor Guidi no conoció la vejez. Luego de dejar el fútbol, trabajó en la dirección técnica de las divisiones inferiores del club y entrenó al primer equipo de manera interina. Una cruel enfermedad terminó con su vida el 8 de febrero de 1973 cuando tenía apenas 42 años. Su temprana muerte acrecentó su figura: su nombre sobrevive para siempre en la esquina más Granate de Lanús, Cabrero y Guidi, dos íconos inmortales del fútbol de la entidad, le han dado sus nombres a las dos calles que señalan el ingreso al Polideportivo del Club Atlético Lanús, el club que ambos simbolizan mejor que nadie.

Fotos: Archivo El Gráfico