UN ALBAÑIL DEL FÚTBOL TOTAL

Por: Marcelo Calvente

 

Manolo Silva fue un extraordinario jugador de ataque, uno de los más talentosos que alguna vez vistiera la casaca Granate. Flaco, alto, de movimientos poco atléticos, un jopo rebelde y una personalidad humilde y sin estridencias, en la cancha solía transformarse en el receptor de todas las miradas. Genio y figura del segundo mejor elenco granate del siglo pasado, tan armador de ataque como goleador, fue el arquitecto de la dupla conformada junto a Bernardo Acosta, la más famosa de la época: “Los Albañiles”, los constructores de las mejores “paredes” que se recuerden.

Llegó a Lanús en el año 1964 proveniente de Chacarita. Tenía 22 años, aún no había debutado en Primera y fue la máxima figura del equipo que ese año logró el retorno a la división mayor. Debutó el 25/04/1964 en cancha de Quilmes enfrentando al local, con empate en 0. Jugó en el club un total de 251 partidos y convirtió 92 goles. Vistió la casaca nacional en 7 oportunidades.

De su inolvidable paso por Lanús queda el recuerdo de sus grandes actuaciones; su talento y efectividad eran intermitentes, pero cuando se encendía, él sólo podía ganar un partido. Sobre todo ante los equipos grandes y en cancha de Lanús, donde el Racing Club fue varias veces su víctima preferida. Fue pretendido por varios clubes grandes, pero recién al finalizar el año 1970, con 28 años de edad, Ángel Manuel Silva fue adquirido por Newell’s, que por entonces empezaba a conformar el mejor equipo de su historia. Ésta vez fue el “Mono” Obberti, como antes había sido el paraguayo Acosta, quien con las asistencias de Manolo se consagró goleador y fue transferido al Gremio de Porto Alegre. En el 73 fue perdiendo terreno, en el 74 pasó a Banfield y en el 75 volvió a Lanús, que pugnaba infructuosamente por volver a la máxima categoría.

En ese año fue la gran figura: jugó 35 partidos y convirtió 18 goles. A pedido de su técnico, sus compañeros y los dirigentes del club, Silva jugó infiltrado la final por el ascenso frente a San Telmo, se perdió varios goles, Lanús fue derrotado, él se fue de la cancha insultado por los suyos y con esa tristeza se retiró a los 33 años. La vida se le fue demasiado rápido: falleció el 9 de marzo de 2003 a los 61 años en Don Torcuato. El tiempo puso las cosas en su lugar: el recuerdo de sus grandes actuaciones vivirá por siempre en el corazón de la parcialidad Granate.