LANÚS SE ANIMA CON EL EMPUJE DE LOS JUVENILES

Producción especial de La Nación con Gastón Lodico (21 años), Lautaro Valenti (20), Alexandro Bernabei (19), Pedro de la Vega (18) y Tomás Belmonte (21), junto al canterano que hoy es referente: Nicolás Pasquini (28).


Por:
Patricio Insúa

El estadio de Lanús, La Fortaleza, es el mascarón de proa de una verdadera ciudad deportiva, social y educativa. El fútbol da el impulso y en las canchas de entrenamiento brotan los talentos que capitalizan a la institución. La continuidad de trabajo para formar jugadores tiene una continuidad de más de 20 años. Las premisas se mantienen, aunque los nombres cambien o se vayan para luego regresar, como el de Luis Zubeldía.

El entrenador del primer equipo (38 años), y su cuerpo técnico, Rodrigo Acosta en la Reserva junto con sus colaboradores y Lucas Rodríguez Pagano, coordinador del fútbol infantil y juvenil, componen un bloque que es la base del proyecto futbolístico del club. El sostenimiento de la política deportiva hace que fútbol infantil, fútbol juvenil y fútbol profesional no sean compartimentos estancos sino eslabones de una misma cadena.

Lautaro Valenti (20), Pedro De La Vega (18) y Alexandro Bernabei (19) debutaron este año y se convirtieron en piezas destacadas del equipo. El colombiano José Luis Sinisterra (21) también tuvo su estreno en 2019, al igual que Matías Esquivel (20) en el epílogo del año al ingresar en el último minuto del último partido, la victoria ante Racing por 1-0.

Esta explosión de la cantera granate en la última Superliga no es algo casual. En su primer ciclo en Lanús, una década atrás, Zubeldía había hecho debutar a Agustín Marchesín, Carlos Izquierdoz, Guido Pizarro y Eduardo Salvio, entre otros. En total son 18 los jugadores a los que el actual entrenador de Lanús les dio la primera oportunidad en sus dos gestiones en la institución del sur del conurbano bonaerense.

Además de los debutantes, el entrenador apostó a la consolidación de otros jóvenes. Lucas Vera (22) había asomado en primera con Jorge Almirón, pero por algunos problemas de conducta la decisión había sido cederlo a préstamo a All Boys. Hoy es uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol argentino. Tomás Belmonte (21) ocupa un lugar relevante y Gastón Lodico (21) también es un valor de buena cotización en este Lanús new age.

El contrapeso a la juventud lo dan hombres que también son productos de la casa, como Nicolás Pasquini. “Todos pasamos por esa primera etapa en la que hay miedos y nervios, por eso es importante acompañar y aconsejar. Los más grandes debemos generar la tranquilidad suficiente para que no sientan tanta responsabilidad y puedan disfrutar. Yo también salí de acá y el sentido de pertenecía es importantísimo y hace que el que llega de afuera se acople más fácil al grupo. Luis es muy importante en todo esto, el club no estaba pasando por un buen momento cuando él llegó y todo cambió a partir de la confianza que les dio a muchos jóvenes”, le cuenta a LA NACIÓN el lateral izquierdo de 28 años que arrancó como mediocampista, también fue utilizado de extremo en el esquema 4-3-3 por algunos entrenadores y últimamente se desempeña más retrasado en el campo de juego.

Rodrigo Acosta es el hermano de Lautaro, el máximo referente granate -también producto del semillero-, y está a cargo de la Reserva, una conexión clave entre el fútbol juvenil y el profesional. Desde su lugar, cuenta cómo es la línea que se sigue a nivel institucional: “Comprar un buen jugador es muy caro, por eso Lanús sabe que para pelear torneos necesita de su materia prima. El club hace una inversión grande ahí, desde el fútbol infantil. Con Luis (Zubeldía) y Maxi (Cuberas) estamos todo el tiempo en contacto, aunque ellos conocen mucho a los jugadores de abajo porque están atentos a esa línea”.

“Arrancamos el trabajo temprano porque queremos tener 4 semanas para entrenar y prepararnos bien. Tenemos derecho a ilusionarnos con el campeonato, está bueno. Eso es lo lindo del fútbol argentino”. Firma: Luis Zubeldía.


Uno de los integrantes del cuerpo técnico de Zubeldía es Sebastián Escobar, entrenador que trabajó en el fútbol formativo del club, primero en infantiles y luego en juveniles. Cada jugador elevado al plantel profesional debe tener al menos seis meses de trabajo en ese ámbito antes de debutar, es una máxima que solo se alteró ante alguna emergencia. La cosecha granate 2020 prepara la proyección de Matías Donato, Lucas Blanco, Matías Pérez y Agustín Vallejos, entre otros nombres.

“Somos parte de un proyecto que el club lleva adelante hace varios años. Esto quedó a la vista porque Luis puso a muchos chicos en el primer equipo, lo que termina de cerrar el camino formativo. Él tiene el gran mérito de generar un contexto para que parezca que juegan en primera hace mucho, porque sabe manejar los momentos. Lo más importante es el fútbol infantil, que es donde se inicia todo. Después hay tiempo para desarrollar lo técnico, lo táctico, lo físico y también lo psicológico. Lanús se apoya en la captación con los clubes del barrio, en una gran estructura que se tiene y en gente especializada en un área que es multidisciplinaria”, explica Lucas Rodríguez Pagano, coordinador del fútbol amateur del club.

En 2019, las divisiones inferiores granates hicieron el mayor aporte a las selecciones juveniles de la AFA: Lanús fue el único club que tuvo representantes en cada una de las cinco competencias oficiales del año y el que más citaciones acumuló. En los Mundiales Sub 20 y Sub 17 y los Sudamericanos Sub 20, Sub 17 y Sub 15 sumó 16 convocatorias. También sus futbolistas estuvieron en el plantel que participó del torneo español de L’Alcudia y son parte del seleccionado Sub 23 que se prepara para disputar el Preolímpico, desde el 18 de enero. Quizás por eso, por tornarse en un club como Lanús tan importantes los juveniles, ahora Zubeldía toma algunos reparos con respecto a la cesión de Valenti para el próximo torneo de Colombia.

Doce meses atrás, Lanús confiaba en afrontar la Superliga con sus propios recursos pese a que los números en la tabla de los promedios podían configurar rápidamente un escenario de volatilidad. Protegidos por una estructura futbolística consistente, enseguida los jóvenes asumieron un rol protagónico. La ineludible etapa de maduración obligó a transitar un bajón en el cierre de 2019, con cuatro partidos seguidos sin victorias, incluidas las derrotas en el clásico con Banfield (0-1) y las semifinales de la Copa Argentina ante Central Córdoba de Santiago del Estero (0-1).

La recuperación se concretó en el último encuentro del año con el triunfo ante Racing, otra vez con los pibes del club como bandera. Lanús la pasó mal, sufrió la pérdida de partidos y puntos antes de la llegada de Luis Zubeldía, pero con un viejo conocido de la casa volvieron a tomar protagonismo los juveniles. Con ellos, el Granate arrancará el año próximo a un punto de la cima de la tabla de posiciones; desde ahí partirá para el sprint final de siete fechas. Con sello propio, en Cabrero y Guidi van por una estrella más sobre el escudo.

Fortaleza Granate

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