Gol a gol, las dos caras de un mismo equipo

En contraste con el poderío ofensivo que le permitió meter tres goles en el Morumbí, el equipo de Zubeldía mostró serios problemas en la marca y recibió cuatro tantos que casi lo dejan afuera de la Sudamericana. El análisis del aspecto defensivo y en ataque, bajo la lupa de FG, acá.

Un triunfo, dos derrotas. Siete goles a favor, ocho en contra. Apenas un 39% promedio de posesión de balón. Pero lo más importante: la clasificación a octavos de final de la Copa Sudamericana.

Es el balance estadístico de los tres partidos que jugó Lanús en una semana, después de casi ocho meses de parate, con una serie de alto riesgo ante San Pablo de Brasil y el debut en la Copa de la Liga Profesional frente al último campeón argentino, Boca.

En el análisis puntual del encuentro de vuelta contra los brasileños, el Granate mostró dos caras bien marcadas: una en defensa y otra muy distinta en ataque.

En ese último aspecto del juego, el poderío ofensivo -fundamentalmente del primer tiempo- con una asfixiante presión alta y un ritmo desgastante, cuando las piernas respondían y la cabeza también, le permitieron al equipo de Zubeldía convertir dos goles y uno más en el final, el de la hazaña, con una impecable combinación Sand – Acosta – Orsini para el celebradísimo 3-4.


Sin embargo, el aspecto defensivo es en el que vamos a centrarnos ahora. Una vez más, Lanús tuvo serios problemas en el fondo y dio muchas ventajas atrás, dominado por un rival que hizo lo que quiso en el complemento. ¿Las principales fallas? El Granate perdió muy fácil las marcas, tanto en pelota parada como en movimiento, además de agrupar gente y ocupar espacios sólo para rellenar lugares libres, sin más.

Esa misma presión que le destacamos en campo rival, fue prácticamente nula en el propio. Era de a uno y no en bloque, con tiempo y espacio al lanzador para ejecutar, como se vio varias veces con Dani Alves, que se hizo un festín con pases y centros a espaldas de los dos centrales. Al Granate le cuesta defenderse sin la pelota. 

A continuación, el gol a gol que sufrió Lanús en el Morumbí, bajo la lupa de FG:



1-1 (Dani Alves): en un córner desde la punta izquierda, Braian Aguirre no sigue al capitán de San Pablo y se desentiende totalmente de su marca, a tal punto que le permite cabecear solo al borde del área chica.


2-2 (Pablo): en este caso, Dani Alves tiene absoluta libertad para meter un pase profundo entre líneas, a espaldas de Toto Belmonte y lejos del alcance de Burdisso. El jugador más cercano era Lucas Vera, que no llega al cruce por un par de metros. Así dejó al delantero recién ingresado de cara al arco, y el nueve resolvió con una buena diagonal y derechazo cruzado bajo.



3-2 (Thaller en contra): Gabriel Sara se escapa por izquierda y envía un centro que tiene libre a Di Plácido, sin marcar a nadie. Todos tenían marca, menos él y Belmonte que sobraba en esa jugada. El lateral derecho le erra la pelota y eso desencadena en el rechazo de Thaller contra su propio arco.



4-2 (Gabriel Sara): Otra vez Dani Alves como lanzador, con Quignon que lo mira y un envío pasado que encuentra al 21 libre de marca por el segundo palo. Ni Di Plácido ni Orsini lo vieron venir por atrás. Mochila toma una marca y el delantero no se involucra en un rol defensivo. El resto estaba con una marca tomada. Así llega el mediocampista de San Pablo a cebecear y estampar un gol que casi deja afuera al Grana. Preocupante. En definitiva, mucho por corregir.

Bruno Russo

Bruno Russo

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