“ESTAR FUERTES DE LA CABEZA, CON UNA IDEA CLARA Y UN PLAN B”

Así debe sostenerse Lanús según Luis Zubeldía para afrontar la lucha de convivir con el descenso. No te pierdas lo mejor de la entrevista que el DT de Lanús dio en La Nación, en una charla larga y tendida sobre muchos temas interesantes. Sus cuentas pendientes como entrenador, su rol como “docente”, los errores de conducta que no quiere volver a repetir como ante Vélez cuando se “le salió la cadena”, el consejo que le dio Bielsa, los errores que no tolera de los jugadores, la importancia de formar juveniles y sus desafíos como entrenador.


Por:
Nicolás Gómez Cortés

Cuando un protagonista habla como se dice habitualmente “Sin Cassette”, siempre vale la pena tomarse unos minutos y prestarle atención. Y en lo que refiere al mundo Lanús, qué mejor oportunidad que hacerlo nada menos que con Luis Zubeldía, actual entrenador y símbolo del club en los últimos años. En dialogo extenso con La Nación, el joven pampeano que hace poco más de una década que ya trabaja de director técnico dejó varios conceptos interesantes que Fortaleza Granate quiere compartir con vos.

 

-UN ROL CENTRAL: ENSEÑAR

“Me siento más docente que entrenador. Sí, aunque el tiempo de convivencia no alcanza. Pero sí, porque vos estás dando reglas internas, remarcás cuando algo no está bien, sea quien sea; porque citás a un compañero como ejemplo delante de otro… Para enseñar, para formar, no hay edades. Sin dudas el entrenador es un docente”.

-UNA MATERIA PENDIENTE

“Internamente sé que me faltan títulos. A veces me pregunto: ‘¿Qué más pude haber hecho?’ Y por otro lado me digo: ‘Tranquilo, esto es largo, es una maratón de 42 kilómetros, no hay que volverse loco. Bielsa, si bien hace mucho que no suma un título, sabe de qué se trata ser campeón. Pero Pochettino todavía no, ¿y es malo? De ninguna manera. Lo que digo es: a veces, uno hace cosas equivalentes, o aun mejores que el título. Me siento un entrenador respetado y eso para mí ya vale”.

EL EPISODIO CON VÉLEZ Y LA PELEA CON HEINZE

“Muchas veces se me sale la cadena. Qué se yo…, es fútbol. Exploto. A veces siento que es un error…, y otras… es difícil explicarlo. No quiero poner excusas, pero hay que estar ahí. Lo de patear un micrófono o decirle algo a un jugador…, bueno, quizás gesticulo mucho, pero no pasa nada. Son formas. No es que le falto el respeto. En cambio, aquello que sucedió con Heinze sí, porque le falté el respeto al espectáculo y al árbitro, le dije cualquier cantidad de cosas… Materia para aprender. Debo mejorar. Terapia, coaching. A los 20 años manejás de una manera, a los 30 de otra, y a los 40, de otra. El tiempo te puede ir calmando”.


-UN CONSEJO DE BIELSA QUE NUNCA OLIVDARÁ

“Siendo entrenador del Alavés, conseguí su teléfono y le mandé un mensaje: Mire Marcelo, usted es una de las personas que me inspiró en esta profesión, y ahora que voy a participar de una de las mejores ligas del mundo quería agradecérselo, y si tiene algo para sugerirme, con mucho gusto lo escucho’. Él me respondió: ‘Dos cosas Luis: una, defienda siempre al más débil del grupo; y dos, anote qué cosas no va a negociar, pero sepa usted que va a tener que negociar’. Ahora bien, si te reuniste con la dirigencia del club y definiste la identidad del equipo, la búsqueda de los refuerzos tiene que ajustarse a esa idea. Si después no los contratan en el mercado de pases, eso un técnico no debería negociarlo. Y yo lo he negociado en casi todos los clubes. ¿Conclusión? Es pan para hoy y hambre para mañana. Yo he transado pensando así: ‘Pobre club, no puede contratarme a Tal, entonces está bien, traeme a Cuchuflito’. Pero después resulta que Cuchuflito no me da respuestas en el camino que nos habíamos trazado, entonces el que se perjudica es el club. Y yo, claro”.

-¿QUÉ LE MOLESTA MÁS A ZUBELDÍA?

-“En algunos detalles de la gestión estoy mucho más tranquilo, como entender conductas de los jugadores porque son propias de la edad. Y estoy más intolerante en cuestiones que, aunque intento dejarlas pasar, tengo un permanente debate interno: cuando un jugador controla mal, cuando un jugador se perfila mal, cuando a un jugador le tenés que explicar diez veces cuándo debe proyectarse… De eso estoy cansado, a pesar de que soy joven como entrenador”.


-LA IMPORTANCIA EN LA FORMACIÓN DE LOS JUVENILES

“Es vital la función social de un club. En ese sentido Lanús es como una isla… Porque si te falta la primaria o la secundaria, te pueden ir formando tus otros docentes, que son los técnicos de las inferiores. Yo he visto evolucionar a los chicos a través de los ejercicios, y descubrís chicos que no se recibieron en la escuela pero interpretan el juego de manera brillante. En Europa, por lo que he investigado, te llegan más armaditos; tan armaditos, tan pensantes, que no sé si al meterlos en nuestro fútbol, en nuestra sociedad, se adaptarían. Acá, la inconsciencia te hace sobrevivir en la selva. De todos modos, no lo digo como un mérito”.

-UN DESAFÍO COMO DT: LA MLS

“¿Un club grande? No. Tengo varios países para ir a dirigir. A una liga donde se hable inglés. Siento el desafío de poder transmitir lo que quiero en otro idioma. A veces no lo puedo transmitir en español, imaginate en inglés… ¿Pero decime si no es un lindo desafío? Me gustaría dirigir en los Estados Unidos. En lo que respecta a mi carrera quiero dirigir hasta los 70 años. Quiero superar largamente los 1000 partidos y voy por 400 y pico. Me gustaría, entonces, descubrir qué visión tengo del fútbol, cuánto evolucionaron los trabajos de campo, qué es de la industria del fútbol, ver cómo me vinculo con la diferencia generacional… La edad no es un problema en esta profesión”.


-CÓMO CONVIVIR CON LA LUCHA DEL DESCENSO

“Un poco de preocupación y mucha ocupación. Será una carrera larga este torneo, no podemos ir partido a partido porque te volvés loco. Llegamos a estar últimos y de ahí nos colocamos en el puesto 11, y si ganábamos en la última fecha del torneo anterior, quedábamos octavos. Si repetimos una temporada así, estaremos entre los diez primeros equipos y nos alejaremos bastante en los promedios. Es una carrera larga, insisto. Y no sé si todos están preparados para correrla. ¿A qué me refiero? A que podemos ir a la cancha de River y comernos tres. Claro que, terminó el partido y lo primero que pensé fue ‘la cagué’. Soy el primer responsable: no podemos dejar que nos sopapeen de todos lados. Pero no me voy a dejar llevar por un resultado. El torneo pasado me demostró que el equipo que estuvo más fuerte de la cabeza, con una idea clara y un plan B en medio de la tormenta, se sostuvo. Lanús fue uno de esos y pienso lo mismo para esta temporada”.