CARBONI, A CATANIA CON SUS HIJOS

El Kely conducirá la Reserva y será el encargado del fútbol juvenil del club italiano. Se lleva a Valentín (enganche de Novena) y Franco (extremo de la Séptima), campeones hace unos días en las inferiores del Grana. “Me gustó el desafío”, le afirmó al Diario Olé. Los tanos quieren que repita su buen laburo en la cantera de Lanús. Conocé su proyecto.


Por:
Leandro Contento (Diario Olé)

El último fin de semana, cuatro de las seis categorías de AFA de Lanús se consagraron campeonas de la Superliga de Inferiores. Tres de ellas lo hicieron el sábado pasado en cancha de Racing. Detrás del banco del Grana, pegadito al alambrado de la cancha 2 del Cilindro, Ezequiel Carboni, papá de Valentín (enganche de la 9ª) y de Franco (extremo de la 7ª), no contenía la emoción. Frente a sus ojos, el proyecto de Juveniles que él mismo craneó allá por 2011, y que hoy continúa vigente pese a haberse alejado del club, escribía una de las páginas más doradas de la historia del Fútbol Ameteur en la Argentina.

Cuatro días después del alegrón, el DT ya tiene armadas las valijas para tratar de implementar el modelo Lanús en el Catania, club de la tercera división de Italia donde el Kely dejó un muy buen recuerdo durante su paso como jugador entre 2008 y 2011.


-Te buscaron clubes del Ascenso, pero al final terminaste en Europa.

Sí, y la verdad es que estoy muy contento con esta oportunidad. A Catania volvió hace un año Pietro Lo Monaco, es el mismo director deportivo de mi época como jugador. Fue quien llevó a jugar allá a aquella gran camada de futbolistas argentinos. El equipo acaba de perder una de las semifinales para ascender a Serie B y se quedó sin entrenador. Un representante (Gustavo Guezzi, el que lo llevó a Austria y a Italia en su época de jugador) le acercó mi nombre, le comentó que en mi cabeza siempre estuvo la idea de volver a Catania, y le pidió a este empresario que viajara cuanto antes a reunirme con él. En 2010, cuando estaba por vencerse mi contrato como futbolista. Lo Monaco había ofrecido renovar por dos años: uno como jugador y otro como técnico, pero yo quería seguir jugando y me volví a la Argentina. Él me siguió el rastro porque mira mucho fútbol argentino. Sabía que yo había dirigido dos clubes de Primera División (el Grana y Argentinos) y del buen trabajo que había hecho en el Fútbol Juvenil de Lanús.

VUELVE AL VIEJO CONTINENTE. Carboni dejó un buen recuerdo en Catania entre 2008 y 2011 (foto: AFP).

 

-¿Y cómo siguió la historia?

-Viajé el sábado de la semana anterior junto a mi mujer, mi hija y una persona que trabaja con este representante. Mis hijos se quedaron acá porque tenían que jugar las finales de Inferiores. Allá me reuní con Pietro y le proyecté un material audiovisual de 25’ en el cual explico mi metodología de trabajo. Y además le llevé una copia de mi proyecto de Fútbol Juvenil en Lanús traducido en italiano. Le gustó mucho lo que vio, pero me expresó que el club necesita ascender sí o sí en la próxima temporada, Catania es un equipo que juega con 25.000 personas todos los partidos, y creía más conveniente inclinarse por un técnico que conociera la categoría. Lo entendí, lógico, y le agradecí que me haya tenido en cuenta. Y enseguida me ofreció sumarme a la institución como DT de la Reserva y como coordinador de la cantera (compiten cinco categorías: 2005, 2004, 2003 y 2002, 2001 juntas, y Reserva). Y el desafío me gustó, porque mezcla un poco lo que es el “trabajo sucio” de campo con el conocimiento que tengo del fútbol amateur. Le pedí dos o tres días para pensarlo, lo charlé con la familia y decidimos irnos. Los nenes están un poco tristes porque dejan a los amigos y a Lanús, pero les dije que esto no significa irse para no volver más. Vamos a ver cómo se da todo. Por lo pronto, van a jugar para el Catania.

-El modelo Lanús, por lo visto, es ponderado acá y en el exterior. ¿Cuál es el secreto para que cuatro divisiones de AFA hayan salido campeonas?

-Primero, la captación en Fútbol Infantil. A Lanús llevé muchos chicos 2002, 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007, que son las categorías que acaban de consagrarse. Todos los sábados, un equipo de 30 personas dividido en parejas sale a recorrer clubes de barrio de distintas ligas del Conurbano y arma un informe con el nombre y las características de los mejores chicos que vio. Los días martes se analiza ese informe y se los trae a realizar una prueba. En Lanús, además, contábamos con un coordinador de captación (Juan Carlos Castillo, alias “Vaquita”), porque él tenía mucha llegada en los barrios más carenciados y es ahí donde surgen muchos jugadores con condiciones. Nos cruzábamos delegados de River, Boca, Independiente, Racing, y no podían creer que estuviéramos en todos lados. Pero es así, hay que trabajar. Además el club organiza mundialitos todos los años y torneos en el Interior del país de donde también se sacan chicos. Yo les decía a los DT: “Vamos con 14 y volvemos con 16”, o “vamos con 16 y volvemos con 18”. Los dos mejores tenían que volverse con nosotros. Yo he subido al micro a chicos con la mamá o el papá, para que vinieran a ver el club. Una locura, una enfermedad.

PROMESA DE CRACK. Valentín, su segundo hijo, fue campeón con la Novena de Lanús ante el Rojo (foto: Agustina Sol).

 

-¿Y después?

-Después se elige un modelo de juego y se baja un microciclo de ejercicios que se repiten en todas las categorías. Pero lo más importante del modelo Lanús es que se logró cambiar la mentalidad de los chicos. Cuando yo llegué en 2011, Lanús había empatado la tira contra Deportivo Español. Y mucha gente me decía: “No ganamos, pero jugamos bien”. Y hoy dentro del proceso de formación es importante inculcarles a los chicos el valor de ganar, de competir, sin perder de vista que para ganar precisás a los mejores, y para tener a los mejores tenés que captar. En poco tiempo jugábamos con River o Boca y les ganábamos 3-0, el cambio fue radical. Es más, las cuatro categorías de Inferiores que lograron el título ya se habían coronado dos años consecutivos cuando estaban en Infantiles. Insisto, nada es casualidad. Y el otro punto clave es contar con entrenadores con sentido de pertenencia, que conozcan los pasillos y el sentir del club: Salomón, Kmet, Pirulo Cordero, Alonso; antes Meske, Coyette, Graf, Patricio González. Gente a la que no le importa estar diez horas en el club o ir con tu auto a buscar a un chico porque los padres no tienen plata para pagarles un boleto o un remis. Salvando las distancias, ése es el modelo que intentaré repetir en Italia. Ya le dije al director deportivo que hay que salir a buscar chicos por el Interior de Catania. Y quizá, más adelante, poder sumar a algún chico que quede libre en equipos argentinos. El club tiene una infraestructura impresionante y podríamos alojarlos sin problemas.

-Por estilo de juego, genética y cultura futbolítisca, ¿es igual la preparación de un chico italiano que de un chico argentino?

-Hay que adaptar los trabajos a la calidad y el talento de los chicos, dándoles espacios más grandes o más chicos. El plan va a ser muy parecido al de Lanús, pero con ciertos matices. El italiano es un fútbol rígido, táctico, en alguna época pudo haber sido defensivo, pero hoy ya no lo es. De hecho, todos los volantes centrales de la Serie A son de buen pie, como Leandro Paredes, que hoy es el 5 de la Selección.

OTRO MAL TRAGO. El Kely también tuvo un paso breve por Argentinos, después de su experiencia en Lanús (foto: Marcelo Carroll).

 

-Después de haber dirigido Primera, ¿cómo tomás este nuevo desafío?

-Cuando vos dirigís Primera y tocás lo máximo, no querés otra cosa que no sea dirigir Primera. Y más en mi caso, que me tocó sentarme en el banco de dos clubes importantes de Buenos Aires como Lanús, que es mi casa, y Argentinos Juniors. Pero al haberme iniciado como formador, me gusta trabajar con los chicos, ver cómo van creciendo desde lo físico, lo técnico, lo psicológico, lo táctico. Tenía el objetivo de llegar a Primera y llegué. Y ahora afrontaré un nuevo desafío en otro país. No sé si lo veo como un paso atrás. Me hubiera gustado que me llamaran de clubes de Primera para dirigir, pero eso no pasó. Y hoy estoy entusiasmado con esta posibilidad de intentar copiar lo que uno hizo en Lanús.

-Te fuiste de Argentinos a fines del 2018. ¿Qué hiciste en este tiempo?

-Seguí viendo 700 partidos por día, je. Me vi todos los partidos y todas las prácticas de Lanús. Fui a ver entrenamientos de Juveniles en Vélez, Independiente. Tuve propuestas de Mitre de Santiago del Estero y Santamarina de Tandil, pero no se dieron.

-En Lanús te tocó asumir después de la final de la Libertadores, pero resultó un arma de doble filo. Se fueron muchos jugadores y el equipo no funcionó. ¿Te arrepentís de haber agarrado?

-Los momentos no se eligen, uno es hombre del club. Nicolás Russo ya me había dicho que el plantel se iba a desmantelar, pero terminaron yéndose más jugadores de los que creíamos: Andrada, Sand, Marcone y Braghieri, cuatro pilares fundamentales del equipo. Tampoco podíamos incorporar porque el club debía ajustar los números, así que tuvimos que subir más de 15 chicos y tirarlos a la cancha. Si vos me preguntás con el diario del lunes, y sí, tal vez hubiese esperado un poco más, pero cuando tu club te necesita, vos tenés que estar. Y había que salir a jugar. El fútbol es así: con los pibes le ganamos al River de Gallardo, con dos juveniles como Thaller y Ortiz marcando a Pratto y Scocco. A los chicos no puedo decirles nada, estuvieron a la altura. Pero en Primera hay que ganar y yo no obtuve resultados, ésa es una realidad y me hago cargo.

-El hincha de Lanús quedó dolido. Sin embargo, seguís yendo al club.

-Al club voy todos los días, donde no voy más es a los partidos. Pero tengo muchos amigos trabajando en Lanús, hay muchos entrenadores que llevé yo. Mismo a Lucas Pagano, que llegó conmigo hace un año y hoy es coordinador. Además mis hijos juegan ahí y a mí me gusta acompañarlos a todos lados. Me tocó pagar y pagué, pero Lanús es mi vida. Y no le tengo rencor a nadie.

OTRO CAMPEÓN. Franco, su hijo mayor, juega de extremo en la Séptima que dio la vuelta ante Newell’s (foto: Agustina Sol).

 

-El día que renunciaste (derrota de local ante Aldosivi) hubo un grupo de hinchas que te insultaron estando tus hijos en la cancha. Vivís a pocas cuadras del club, ¿en la calle cómo te tratan?

-Éste es un tema del que preferí no hablar durante un tiempo, creía que era lo mejor, pero voy a contar algo que me pasó dos semanas después de que me fui de Lanús. Aproveché un feriado y me fui con los nenes al shopping de Avellaneda. Explotado de gente. Les dije: “A la primera foto que me piden, se arma una cola”. Y así fue. Claro que la gente no iba a estar contenta, claro que no se habían dado los resultados, pero la gente es ésa también, eh. O hasta posiblemente sean los mismos hinchas. El otro día me paré en la esquina de casa y un auto pasó y me tocó bocina para saludar. Y muchos se acercan a decirme que fue una lástima lo que pasó. Más allá de lo que se escribe en las redes sociales, la gente que me conoce sabe que di todo. ¿Cometí errores? Sí, quizá desde la falta de experiencia. Pero uno trabajó mucho para que el club esté como está. Los padres de los chicos campeones me mandaron mil mensajes, y eso no me lo quita nadie.

-¿Te gustaría volver a Lanús?

-Yo la ilusión la tengo siempre. Hoy mi objetivo a futuro es dirigir la Primera del Catania, en la categoría que sea. Y si me toca volver a la Argentina, obviamente que me encantaría trabajar en Lanús, sin ninguna duda. Y sé que esa revancha, tarde o temprano, la voy a tener. Ojalá me abran las puertas. Yo creo que sí. Hay que dejar pasar el tiempo y ver lo que a uno le toca.

Un comentario

  • vuelo86 04 / 07 / 2019

    gordo hdp socio del pelado corrupto no tiene que pisar mas el club la gorda puta esta

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