Cambió a tiempo y vuelve a creer

Con dos goles de un inspirado Nicolás Orsini y el regreso en gran nivel de Facundo Quignon, el equipo de Zubeldía consiguió un triunfazo en la Bombonera ante Boca. Fue 2 a 1, para seguir con chances en un grupo que de a poco se va emparejando. Wanchope Ábila descontó sobre el cierre. Ahora se viene Bolivar en La Paz, para soñar en grande en la Sudamericana.

En la primera parte, Lanús sorprendió en todo sentido. No sólo por lograr una importante ventaja en el resultado, claro. Zubeldía sorprendió. Con un equipo que nadie imaginaba. Dando vértigo por las bandas, con Acosta y De La Vega, ordenando el medio con Quignón y con la frutilla del postre: Nicolás Orsini haciendo dupla de ataque con Sand. Fue un golpe que ni Russo ni Boca esperaban. Sabido era que Luis avisó que este partido sería más que importante en las aspiraciones de Lanús en el campeonato local, lo cual demostró con el once que saltó a la Bombonera.

Si bien le costó al principio, sobre todo en el último pase, algo insinuaba en cada ataque. Con Boca adelantado, las espaldas de los laterales del conjunto local eran un combo perfecto para explotar en cada contra. A los 14, siempre por derecha era la cuestión, Orsini la peleó y De La Vega le entró mordido en posición de nueve. Clarita. A los 21, Quignón no logró darle de la mejor manera de cabeza, anticipando en el primer palo. Otro aviso. Y a los 27, la tercera fue la vencida. Por derecha, de nuevo, Di Plácido la tiró larga para el Pepo, que levantó la cabeza y lo dejó solo a Orsini, quien anticipó a Andrada y prácticamente entró caminando al arco para poner el 1 a 0. ¿Merecido? Muy. Se veía venir. Y fueron varios minutos que el Xeneize no mostró reacción, sin ideas ni situaciones de riesgo.


Recién sobre el cierre, Zárate inquietó con un remate que se fue cerca, o alguna pelota aérea en donde el local juntó gente en el área rival. Sin embargo, a los 44 iba a haber novedades nuevamente de la mano de Orsini. Otra vez De La Vega la inició, aunque en ésta el mérito fue todo del goleador. La peleó de guapo con Zambrano, lo dejó en el camino y selló el 2 a 0 con un derechazo cruzado infalible. El Grana se iba al descanso con una buena ventaja en el resultado.


En el complemento, las cosas cambiaron bastante. Era de esperarse, aunque llama la atención los bajones que suele tener Lanús en las segundas partes. Ya había pasado en Brasil, ahora de nuevo en la Bombonera. Sin De La Vega, reemplazado por Bernabei de entrada, y sin Aguirre, debutó en su lugar Pablo Aranda, el local tomó un protagonismo que fue creciendo con el correr de los minutos. Y más allá de alguna aproximación de Acosta, fue todo de Boca. Orsini se quedó sin nafta, Quignón no pudo controlar más el medio y todo se complicó.

Allí apareció la otra figura del Granate para opacar al Xeneize: Lautaro Morales. Tremenda actuación del juvenil, con atajadas importantes y mucha personalidad para cerrar el triunfo. ¿Costar? Sí, mucho. Pero se sumó de a tres y eso le permite seguir con vida en un grupo que ahora se acomodó y está para cualquiera. Recién sobre el cierre, Wanchope Ábila encontró un rebote en una jugada desafortunada para descontar. Fue 2 a 1, en la Bombonera. Lanús sigue con vida.

Nicolas Gomez Cortes

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