ANULADO Y ATURDIDO

Bruno Russo

, CRÓNICA, NOTAS

Lanús perdió el clásico ante Banfield en una pobre actuación, donde le faltó todo lo bueno que venía mostrando y lo llevó a convertirse en líder de la Superliga. Fue 1-0 a favor del equipo de Falcioni, con gol de Julián Carranza. El Grana deberá cambiar rápido el chip para el jueves, cuando enfrente a Central Córdoba por la semifinal de Copa Argentina.

Sin precisión. Sin profundidad. Sin ideas… Lejos quedó Lanús de aquellas actuaciones que lo llevaron a ser -y seguir siendo- líder de la Superliga. En una versión desconocida, el equipo de Zubeldía perdió el Clásico del Sur ante un Banfield pragmático, que ejecutó su plan a la perfección y se llevó los tres puntos de La Fortaleza.

Fue 1-0 a favor del equipo de Julio César Falcioni, con gol de Julián Carranza a los seis minutos del segundo tiempo. Enseguida fue expulsado Renato Civelli en la visita por un codazo desmedido a Lautaro Acosta, aunque ni siquiera con un hombre más durante 40′ -incluidos los 7′ de descuento- le alcanzó al Granate para evitar la derrota.

El primer tiempo fue chato y parejo, aunque siempre pareció que el Taladro se había adecuado mejor a un partido de estas características: concentrado, con el cuchillo entre los dientes y sin regalar nada. Así construyó algunos ataques, como el centro de Gómez que Carranza conectó anticipando a Valenti y el palo salvó al Grana. También inquietó a través de la pelota parada con Dátolo; ése fue, a su vez, casi el único argumento del local, a partir de algún envío de Pasquini que pudo haber terminado dentro del arco de Arboleda, sin ninguna atajada decisiva en los 90′.

En la segunda parte, y con superioridad numérica, Lanús fue más con empuje que orden y careció de variantes para penetrar el cerrojo defensivo que propuso bien Banfield. El ingreso de Pedro De La Vega le dio algo de frescura y movilidad al frente de ataque, además de ser dueño de las chances más claras. Primero con un latigazo que pasó cerca; y en la última conectando un centro de Marcelino Moreno que no entró de manera increíble, para lamento de todos los Granates que reventaron La Fortaleza y armaron una fiesta a puro cotillón en las tribunas. No alcanzó.

Este traspié deberá ser tomado con un llamado de atención. Un aviso de que un rival inteligente y bien parado, capás de cortar los principales circuitos de generación de fútbol, puede complicarte más de lo esperado. El Grana debe dar vuelta rápido la página y cambiar el chip para afrontar el partido vital del jueves ante Central Córdoba en La Rioja, por la semifinal de la Copa Argentina. No hay tiempo para lamentos, eso está claro.

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