A MANO CON EL PINCHA

Bruno Russo

, CRÓNICA, NOTAS

Estudiantes y Lanús se golpearon de entrada para repartir unidades en cancha de Quilmes: fue 1-1 por la fecha 14 de la Superliga. La Gata Fernández abrió la cuenta para el local al minuto y enseguida lo empató Lautaro Acosta. El equipo de Zubeldía igualó en sus últimos cuatro partidos como visitante. Belmonte llegó a la quinta amarilla y se pierde el choque con Talleres. 

El puño apretado y los aplausos de Zubeldía con el pitazo final de Tello son síntomas de que el empate 1-1 ante Estudiantes, local en cancha de Quilmes, le sentó bien a Lanús. Claro, el Grana perdió sólo en una de sus últimas siete presentaciones -igualó cuatro seguidos de visitante- y esa cierta regularidad le permite tomar un poco de aire al mirar la tabla de promedios.

Y eso que la historia arrancó torcida en el Centenario. Al minuto de juego ya perdía el equipo de Luis, abajo en el marcador casi desde el vestuario. La acción nació de una polémica por una falta reclamada por el Laucha Acosta, de parte del Chapu Braña, que el Pincha aprovechó con un remate esquinado de Gastón Fernández que se clavó junto al palo izquierdo de un sorprendido Ibáñez.

El Granate sintió esa mano inicial y quedó un par de veces al borde del knock-out. En base a un pressing alto y una lectura inteligente, Estudiantes le ganó las espaldas a Quignón para generar peligro. Así, la Gata y Pavone tuvieron sus chances pero fallaron en sus disparos de media distancia.

Cuando parecía un trámite muy cuesta arriba, Lanús reaccionó y a los siete minutos llegó a la igualdad por intermedio de su capitán, Lautaro Acosta, quien capturó un rebote de pescador dentro del área luego un cabezazo de Pasquini que rebotó en Facundo Sánchez y se sacó la mufa tras casi ocho meses sin convertir.

A partir de allí, se generó un partido muy entretenido, de ida y vuelta, con situaciones de los dos lados. El Toto Belmonte lo tuvo en dos oportunidades dentro del área pero en ambas lo taparon justo. El Laucha también contó con las suyas, aunque Andujar le ahogó el doblete.


Justamente Acosta fue el protagonista de la ocasión más clara -prácticamente la única- en el segundo tiempo: el ídolo Granate aprovechó una pifia de Erquiaga para sacudir de zurda, la tocó el arquero Pincharrata y el travesaño salvó al conjunto del Chino Benítez.

En un trámite más chato y deslucido, el cuadro platense impuso condiciones y estuvo más cerca de ganarlo con preponderancia del juego aéreo. Albertengo tuvo dos claritas, ambas de palomita, aunque Ibáñez y su falta de puntería permitieron que el Grana sume un punto valioso en la lucha de escaparle a los puestos de abajo.