LA MISMA HISTORIA

El Granate se sacó la mufa y volvió al triunfo que tanto necesitaba nada menos que ante River, al último equipo que le había ganado en la histórica noche de Libertadores. Fue 1 a 0, con una gran actuación en líneas generales y picos altos como Marcone, Acosta y el pibe Lodico. El único tanto de la noche lo marcó Alejandro Silva, a los 31 minutos de la primera etapa. En total, Lanús acumulaba ocho partidos sin conocer la victoria, y cuatro desde que había asumido Ezequiel Carboni.

 

Un triunfo notable el de Lanús. Porque lo mereció, lo buscó, lo defendió y lo celebró. Un equipo que venía herido, de más a menos luego de ser goleado en Mendoza y que sabía que tenía que dar un volantazo para salir a flote y quitarse de encima el trauma de no saber lo que es ganar. Fueron ocho largos partidos por la Superliga, cuatro para el Kely Carboni, en donde las cosas se fueron complicando demasiado. Hasta que una noche de hizo la luz. Y nada menos que ante River, un viejo conocido y con el mejor antecedente.

Fue parejo al comienzo. De ida y vuelta. Intenso, con llegadas en los dos arcos. River, mejor parado y con una chance neta para ponerse en ventaja que Nacho Scocco no logró concretar de manera impensada, solo y abajo del arco. Promediando el primer tiempo, Lanús se empezó a amigar con la pelota. Se adueñó del juego de la mano de Iván Marcone, empezó a tocar de un lado al otro y de a poco incomodó al Millonario. A los 31 minutos, Alejandro Silva recuperó en el medio una mala entrega del Pity Martínez y a partir de eso inició la contra que terminaría casualmente en su gol, tras un rebote de Armani ante la definición de Lautaro Acosta. Duro golpe para los dirigidos por Marcelo Gallardo, que cayeron en un pozo que nunca consiguieron superar.

En el complemento, sin ideas la visita trató de llegar al empate por medio de centros o jugadas aisladas, pero la dupla central Thaller-Ortiz se encargó de despejar todo tipo de dudas.  El pibe Lodico que había ingresado por el lesionado Barrientos fue creciendo a pasos gigantescos y colaboró para que Lanús cada vez que avance esté cerca del segundo. Solo faltó puntería, ya sea de Denis o mismo de Acosta que estuvo cerca en más de una oportunidad. River, por medio de Mora, tuvo dos cerca del final pero chocó con la figura de Esteban Andrada, gigante cada vez que le tocó defender el arco del triunfo.